Síntomas

Dolor de ojo
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Síntoma característico de varios tipos, inflamación ocular. Las lesiones en la córnea suelen ser muy dolorosas. No siempre está relacionado con la gravedad del proceso.
¿Qué es el dolor de ojo?

El dolor de ojo es uno de los principales motivos de visita urgente al oftalmólogo. Sin embargo, no siempre es una pista indicativa de la gravedad del problema que se esconde detrás: una erosión superficial en la córnea puede ser muy dolorosa –ya que este tejido tiene muchos nervios  (hasta 300 veces más que la piel)–, mientras que enfermedades que amenazan la visión, como un desprendimiento de retina u otras patologías retinianas, por ejemplo, no duelen.

Glaucoma

Glaucoma

Enfermedad ocular caracterizada por el daño progresivo del nervio óptico, generalmente asociado con aumento de la presión intraocular. Puede causar pérdida gradual de la visión periférica y, si no se trata, resultar en ceguera. El tratamiento suele incluir medicamentos, cirugía láser o intervenciones quirúrgicas para reducir la presión intraocular.

Queratitis

Queratitis

La queratitis es la inflamación de la córnea, la parte frontal y transparente del ojo. Puede afectar solo a sus capas más superficiales o también a las más profundas, pudiendo llegar a provocar úlceras y cicatrices corneales que amenacen la visión. Por ello, es una patología que conviene diagnosticar y tratar a tiempo, a fin de evitar complicaciones y secuelas graves.

Síndrome del ojo seco

Síndrome del ojo seco

El ojo seco es un síndrome que causa malestar y molestias en los ojos, problemas visuales y, en algunos casos, lesiones en la superficie ocular, afectando a la córnea y a la conjuntiva. El síndrome del ojo seco puede tener distintos grados de severidad y se debe a la inestabilidad o alteración de la película lagrimal, bien sea por una deficiente producción de lágrima o por una excesiva evaporación. Además, el diagnóstico suele ir asociado a diferentes grados de inflamación.

Patologías asociadas

El dolor de ojo responde a multitud de causas. A nivel corneal, puede deberse a heridas (ya sean leves o severas, como úlceras), o bien a alteraciones en la inervación de este tejido (propias de algunas formas de ojo seco) o a una inflamación (queratitis).

Asimismo, el dolor también es característico de la inflamación del iris (un tipo de uveítis), del nervio óptico (neuritis óptica) o, incluso, de todo el globo ocular (endoftalmitis).

Un caso curioso es el del glaucoma, una enfermedad que no suele doler ni dar síntomas evidentes, salvo cuando se produce un ataque agudo por un aumento muy brusco de la presión intraocular. En este caso, resulta muy doloroso.

Por otro lado, si has tenido un traumatismo ocular,  es habitual que el ojo pueda dolerte. También si te has sometido recientemente a una cirugía oftalmológica, aunque las molestias son normales durante el postoperatorio y, en la mayoría de casos, desaparecen en unos pocos días.