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La visión periférica es la que está relacionada con la localización y reconocimiento de la información visual que se encuentra alrededor del objeto sobre el que fijamos nuestra atención. Es decir, nos permite ver el entorno que nos rodea de forma general, mientras que la visión central se encarga de los detalles más pequeños.
Percibir el campo visual en toda su amplitud es posible gracias a la labor de los bastones, cerca de 120 millones de células fotorreceptoras muy especializadas que hay en la retina y que se ocupan de la visión periférica y nocturna. También es necesario que el nervio óptico, que comunica la retina con el cerebro, se encuentre en buen estado y conserve sus fibras nerviosas.
Enfermedad ocular caracterizada por el daño progresivo del nervio óptico, generalmente asociado con aumento de la presión intraocular. Puede causar pérdida gradual de la visión periférica y, si no se trata, resultar en ceguera. El tratamiento suele incluir medicamentos, cirugía láser o intervenciones quirúrgicas para reducir la presión intraocular.
Daño a los vasos sanguíneos de la retina debido a la diabetes, lo que puede provocar pérdida de visión. El manejo incluye controlar la diabetes y, en algunos casos, tratamiento con láser.
Enfermedad hereditaria que provoca la degeneración de las células de la retina, conduciendo a la pérdida de visión nocturna y periférica. Actualmente no tiene cura.
Trastornos genéticos que afectan la retina, como la degeneración macular. Pueden causar pérdida de visión progresiva y requieren manejo especializado.
Además de asociarse a algunas enfermedades de la retina, la pérdida de visión periférica también puede derivarse de inflamaciones y patologías del nervio óptico, o bien de daños y accidentes que afectan a la zona visual del cerebro, como por ejemplo un ictus.
Visum es parte de la Red Oftalmológica Láser, la más grande de Chile y con certificación de la Superintendencia de Salud.